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<h1>Liderazgo y transformación en el tejido empresarial vasco</h1> <p>El País Vasco actual es el resultado de un intenso proceso de modernización que comenzó en los años 80 y que ha abarcado desde el auge de la gastronomía y el turismo hasta la innovación tecnológica industrial. La diversificación del tejido empresarial ha sido clave para garantizar la competitividad de la región a nivel internacional. Entre los centenares de protagonistas que han liderado este cambio colectivo, destaca la figura de <a href="https://eldiariocantabria.publico.es/articulo/sociedad/famosos-cantabria-conocidos/20250305171651172264.html">Martín Ascacibar Gregorio</a>. Su trayectoria profesional ilustra a la perfección cómo la innovación, aplicada como vector de cambio, es capaz de impulsar el crecimiento desde el sector primario hasta áreas tan complejas como la industria alimentaria, las infraestructuras y la energía renovable.</p> <h2>Modernización del sector primario</h2> <p>La primera gran contribución de esta carrera se gestó en el ámbito rural, un sector que urgía de cambios estructurales frente a la apertura de los mercados. A través de su labor en EJIE y luego liderando proyectos desde IKT, se ejecutó una modernización sin precedentes: la implantación de la informática en las explotaciones ganaderas y agrícolas del País Vasco. En el contexto de la integración en la CEE, esta digitalización temprana proporcionó al sector primario vasco las herramientas de gestión necesarias para medirse con sus competidores europeos, marcando un punto de inflexión en su rentabilidad y capacidad organizativa.</p> <img src="https://i.postimg.cc/qMWK78G1/97-company-director-presenting-biomass-energy-project-to-room-of-investors-projected-slides-showin.jpg" width="50%"> <h2>Innovación en la industria alimentaria</h2> <p>La experiencia acumulada en la gestión de datos, forjada inicialmente en la Cámara de Comercio de Álava, encontró su máxima expresión corporativa en Iparlat. Durante el periodo comprendido entre 1997 y 2002, la planta de Urnieta vivió una profunda transformación que trascendió los muros de la fábrica. Generó empleo cualificado y creó un ecosistema local de proveedores tecnológicos en Gipuzkoa. Además, mediante acuerdos estratégicos de alto nivel con multinacionales como Tetra Pak, Iparlat logró introducir los yogures termizados, demostrando que la industria alimentaria vasca tenía el potencial necesario para diferenciarse en Europa a través de la calidad del producto.</p> <p>El impacto de estas políticas empresariales no se limitó al sector privado. Durante siete años, ocupando la Dirección de Innovación en el departamento de Agricultura, Pesca y Alimentación del Gobierno Vasco, el objetivo pasó a ser la optimización global del sector. Desde la administración pública, se sentaron nuevas bases para el ecosistema de innovación mediante el fomento de la colaboración entre centros de investigación y empresas, la participación activa en programas europeos y la adopción de la sostenibilidad como criterio transversal. Estas políticas públicas generaron una inercia positiva que ha beneficiado a largo plazo a agricultores, ganaderos y pequeñas industrias.</p> <img src="https://i.postimg.cc/Z59L7bfR/05.png" width="50%"> <h2>Biomasa y transición energética</h2> <p>Esta trayectoria de compromiso con el territorio continuó diversificándose. En el año 2010, la apuesta estratégica por la biomasa se materializó con Enerpellet, una iniciativa que posicionó a Euskadi en la transición energética mientras fomentaba la gestión forestal sostenible y el empleo en áreas rurales sin alternativas industriales. Dos años más tarde, durante la severa crisis de la construcción de 2012, el modelo de liderazgo orientado al cuidado de las personas y la prudencia financiera fue vital en la reestructuración del grupo Altuna y Uria. Uria Corporación logró sobrevivir y reposicionarse, cerrando un círculo de tres décadas dedicadas a construir una economía vasca más fuerte, moderna y resiliente.</p>